Lo que no hacer, lo que sí, y los casos de éxito que dicen que sí es posible.
Cada vez es más común vivir en un monoambiente, porque es más económico, porque muchas personas que viven solas, para lograr una ubicación céntrica… múltiples razones.

En nuestro trabajo como diseñadoras de interiores nos encontramos frecuentemente con clientes que nos plantean los mismos problemas:
“No sé cómo meter mis muebles en el apartamento” :
Pocos metros cuadrados
Los monoambientes que podemos encontrar en Montevideo tienen generalmente entre 25-35 m2 (25m2 es el mínimo habilitado por normativa). Suelen ser espacios largos, con una sola ventana, cocina integrada y baño separado.
“Siempre tengo una luz prendida”:
Poca iluminación
Una sola ventana en un extremo hace que la posibilidad de dividir el espacio para tener un dormitorio definido, con privacidad, sea a costas de perder luz en la zona de la cocina/comedor/living.
“No tengo dónde poner la ropa, los libros de facultad, todo!”:
Poco espacio de guardado
Cuando hay que extremar el rendimiento de metros cuadrados al momento de construir, hay pocas cosas que se pueden “sacar” o “achicar”. El baño tiene tamaño reglamentario mínimo, los artefactos de cocina pueden ser llevados al mínimo, pero las posibilidades son limitadas. En este recorte, lo que sufre más es el espacio de guardado, que muchas veces es limitado a un par de puertas y cajones en la cocina (y el placard para ropa, toallas, sábanas, todas esas cosas que se necesitan en la vida, se deja a criterio del cliente encontrarle un espacio.
¿Qué podés hacer para mejorar tu monoambiente?
Muebles multifunción: muebles que resuelven varias funciones o necesidades hacen que los metros cuadrados rindan más. Por ejemplo, una cama con baulera, nos permite guardar cosas que necesitamos raramente o sólo en ciertas temporadas: ropa de estación, el ventilador o el calefactor, la caja de herramientas, repuestos, las decoraciones de Navidad, esas cosas que uno no quiere deshacerse pero no las usa seguido.


Organización y orden: El cerebro analiza cada cosa que vemos, su importancia, su función, qué nos recuerda cada vez: cuando tenemos muchas cosas diferentes a la vista, puede ser una tarea cansadora para nuestro pobre cerebro que también se ocupa de todo el resto de nuestra vida (qué voy a cocinar? cuándo tengo que pagar esa factura? respondí el mensaje de mi madre?). Un espacio ordenado libera a nuestro cerebro de ese constante procesamiento de pequeñitas cosas que hay por todos lados, dándonos una mayor sensación de paz. Sí, muchas veces necesitamos tener cosas a mano, a la vista (llaves, billetera, etc), pero en esos casos podemos por ejemplo colocarlas en una bandeja o un bowl, así nuestro cerebro lo procesa como un item solo (“el bowl”) y no le damos más info de la necesaria. Y ya que estamos generamos un hábito de poner esas cosas dentro del bowl o bandeja, ahorrándonos miles de minutos de salida tarde o buscar las llaves hasta abajo de la cama. Dos pájaros de un tiro.

Espacios definidos: Definir espacios para diferentes tareas nos ayudan a delimitar nuestros momentos y espacios. Un espacio para dormir, un espacio para relajarse, un espacio para trabajar. Cuando el home office es una realidad diaria, es necesario separar nuestro espacio de trabajo del resto de nuestra vida, para que nuestro día a día no se transforme en una mezcla indefinida donde el trabajo esté siempre ahí. Aunque estos espacios diferentes no estén definidos por paredes, podemos generar diferentes sectores para cada función, con muebles divisores, muebles que hagan “desaparecer” el escritorio o separaciones móviles que se adapten al momento del día.

Muebles visualmente livianos: Muebles en colores o maderas claras, muebles con huecos que dejen pasar la luz, con estructuras livianas hacen que el espacio se vea más “liviano”, no tan atiborrado de muebles y cosas.
Priorizar qué cosas realmente son necesarias: Lo primero que necesitamos al llegar a un espacio es ver, qué realmente es necesario, organizadores llaman a esta etapa “la edición”: editar qué queremos mantener, qué necesitamos, qué priorizamos. A lo largo de nuestras vidas guardamos cosas… y cuando queremos acordar son muchas! Una edición periódica ayuda a mantener esas cosas a raya, y también puede ser un momento de introspección y self-care, de mantener esas cosas que realmente nos importan y soltar lo que ya no tiene lugar (literal y metafórico) en nuestras vidas.

Luz, luz y más luz: La iluminación es súper importante. Usar cortinas traslúcidas en las ventanas que dejen entrar la luz durante el día y espejos para reflejarla, ayuda a lograr un espacio más vivo y liviano. La luz no solo es importante para las plantas, para nosotros también: la luz natural es una parte importante de las condiciones en las que vivimos, y poder tener luz en nuestros espacios es una gran mejora en nuestra calidad de vida. Y si no se puede, agregamos mucha luz artificial.

Vivir cómodamente en un monoambiente es posible. Solo requiere un poco de diseño 😉
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